viernes, 19 de noviembre de 2010



ZAMBOMBAS

Mi primera experiencia sobre una zambomba jerezana, lo fue en diciembre del año 2006, ni que decir tiene, que lo pase fatal, una noche fría, que digo fría…muy fría, y ello al aire libre, duró..o mejor dicho….mi estancia en la misma fue hasta las cuatro de la madrugada aproximadamente.
Recuerdo un circulo de personas, cantando y bailando y en medio el fuego dentro de un bidón, (de vez en cuando me acercaba al arrullo de la candela, para coger calor) y mucha comida y bebida en unas largas mesas. De nada de eso disfruté, ya que iba predispuesto a que una zambomba a mi no me gusta.
Podría plasmar muchas mas cosas, pero creo que no merece la pena seguir lamentando algo que ya no tiene solución.
Hoy, puedo asegurar, que no me pierdo una zambomba de la que yo tenga conocimiento y se pueda entrar y participar en ella, ya que, es muy fácil dejarse llevar y contagiarse de la alegría que desprenden las zambombas.
Soy un enamorado de la tradición de las zambombas de Jerez, las cuales las puedes encontrar en sus calles, plazas o bares, aseguro que no hace falta tocar ningún instrumento, solo con las palmas, un grupo de amigos y ganar de cantar y bailar se monta un buena zambomba.
Existen también las zambombas de día, cada vez mas extendidas, donde se suele degustar, no solo el anís, vino o pestiño, sino también una buena berza jerezana o un ajo campero.
Y es que en Jerez, cuando llega el mes de diciembre, canta como sólo este rincón del sur sabe hacerlo, y reunidos con unos amigos tomando unas copas y de fondo sonando un villancico o una bulería.
De todo ello, tengo la suerte de disfrutarlo con mi mujer, la cual, ya se preocupa de que la acompañe en el recorrido obligatorio visitando algunas zambombas, hasta encontrar un hueco en alguna de ellas, y entre villancicos y flamenco, la fiesta se alarga hasta altas horas de la madrugada.

helvant